
Es poco conocido pero digno de saber que el 14 de mayo
de 1733, mientras dirigía una oración devocional al Sagrado Corazón de Jesús
después de comulgar, el entonces estudiante de Teología y futuro padre jesuita
Bernardo Francisco de Hoyos recibió en el presbiterio del templo del colegio de
San Ambrosio de Valladolid la conocida como Revelación de la Gran Promesa.
De Hoyos, en aquel momento de revelación mística,
escuchó las siguientes palabras: "Reinaré en España y con más veneración
que en otras partes". El 25 de septiembre de aquel mismo año recibió otra
revelación: "Pídeme lo que quieras por el Corazón Santísimo de mi Hijo y
te oiré y te concederé lo que me pidas". Con esa confianza pongamos ante
el Sagrado Corazón de Jesús nuestras peticiones teniendo como intercesora a la
Divina Pastora.
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